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Asi fue el primer año de Free Fire: curiosidades y cosas que casi nadie recuerda

Lo más curioso del primer año de Free Fire es que no existía el modo clasificatoria. Todo se jugaba en modo clásico, y nadie te premiaba por ganar. No había medallas, insignias ni recompensas por racha. Lo que sí había era mucha emoción por sobrevivir, aunque fuera con una UMP sin skin y una mochila nivel 1.

Muchos jugadores recuerdan esa etapa con cariño, porque todo era más simple. No había presión por subir de rango ni por desbloquear la última skin exclusiva. Era jugar por el puro gusto de jugar.

Detalles que pocos recuerdan del primer año

A medida que Free Fire fue creciendo, muchas cosas cambiaron. Pero en ese proceso, se perdieron algunos detalles únicos de su primer año que ahora son casi leyendas urbanas dentro de la comunidad.

El primer pase élite cambió todo el panorama

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Uno de los momentos más importantes en la evolución de Free Fire llegó en junio de 2018 con el lanzamiento del primer pase élite: Fuego Divino. Hasta ese momento, no existía algo parecido. Este pase ofrecía misiones diarias, recompensas progresivas y, por supuesto, una skin que muchos todavía recuerdan con nostalgia.

Lo mejor era que, por primera vez, los jugadores sentían que podían avanzar y conseguir cosas nuevas simplemente jugando y cumpliendo objetivos. Fue un antes y un después.

Las recompensas eran básicas, pero todo el mundo las quería

El primer pase no tenía trajes animados ni efectos especiales. Pero en ese momento, cualquier cosa que saliera del estilo clásico ya era motivo de emoción. Las mochilas, tablas y trajes del pase Fuego Divino eran la envidia de todos.

Muchos de los que lo compraron todavía lo usan hoy como símbolo de veteranía. No por lo espectacular del diseño, sino por lo que representa: haber estado ahí cuando todo empezó.

YouTube fue el verdadero motor del crecimiento

Otra parte fundamental de ese primer año fue el crecimiento de la comunidad gracias a YouTube. Garena no hizo grandes campañas publicitarias; más bien, fueron los propios jugadores quienes compartían sus partidas, sus trucos y momentos épicos.

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Creadorxs como TheDonato, MrStiven TC, Antronixx y otros empezaron a publicar contenido de Free Fire grabado desde celulares muy modestos. Eso generó una conexión inmediata con el público: si ellos podían jugar así, cualquiera podía hacerlo.

Este fenómeno hizo que muchos se animaran a probar el juego, y poco a poco la comunidad creció de forma orgánica. Era muy distinto a cómo funcionan las cosas hoy, donde todo está más profesionalizado.

Armas, vehículos y zonas que desaparecieron

Otro detalle que pocos recuerdan es que algunas armas y vehículos que existieron al principio desaparecieron o fueron modificados con el tiempo. Por ejemplo, al inicio no había tantas opciones de personalización ni tantas armas con características especiales.

Algunos vehículos eran difíciles de controlar, como el tuk-tuk, que en lugar de ser útil, terminaba siendo un estorbo. Y ciertas zonas del mapa Bermuda han sido completamente rediseñadas o reemplazadas, como el famoso Mill o la vieja versión de Peak.

Las primeras temporadas y cómo se fue construyendo el camino

Aunque el juego arrancó en 2017, fue en 2018 cuando comenzó a tomar forma la estructura que hoy conocemos. Garena empezó a lanzar eventos, promociones especiales y colaboraciones, aunque en ese entonces eran muy modestas comparadas con las de hoy.

Eventos sencillos pero muy esperados

Los primeros eventos de Free Fire eran básicos: inicia sesión siete días seguidos y recibe una skin. Completa ciertas partidas y te llevas una tabla o una camiseta especial. Aun así, cada evento era motivo de emoción. Como el juego todavía no tenía tantos artículos disponibles, cualquier premio era bien recibido.

En esos primeros eventos se sentaron las bases de lo que después se convertiría en los eventos de colaboración con artistas, animes o marcas reconocidas. Pero todo empezó con pequeños pasos.

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Así nació la cultura de “grindear” eventos

Fue precisamente en este primer año que se estableció una costumbre que sigue hasta hoy: jugar eventos durante días para conseguir recompensas gratuitas. Aunque los premios no eran tan espectaculares, ya se empezaba a ver ese compromiso por parte de los jugadores de participar en todo lo que el juego ofrecía.

Al final, esa mentalidad de “jugar más para ganar más” se convirtió en parte fundamental de la identidad de Free Fire.

Recordar el primer año de Free Fire es como revisar el álbum de fotos de la infancia: todo se ve más simple, más inocente, pero también más auténtico. Fue una etapa donde lo importante no eran los diamantes ni los pases, sino la emoción de sobrevivir hasta el final con tus amigos y compartir la partida en redes sociales.

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Si tú jugaste desde el principio, probablemente muchos de estos recuerdos te sacaron una sonrisa. Y si llegaste después, ahora sabes que antes del boom hubo una época en la que Free Fire era más pequeño, pero igual de especial.

Sea cual sea tu caso, no olvides que toda historia tiene un inicio. Y el de Free Fire, aunque sencillo, fue el comienzo de algo enorme.

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